miércoles, 2 de noviembre de 2011

Ocho semanas!

Fluir, manar con cierta facilidad. Esta vez no por la acción de la gravedad sino por el discurrir de los acontecimientos. Parece una lenta melodía, que se viene escuchando de lejos, muy suave y armónica pero que aumenta su intensidad a cada metro, a cada palabra y a cada acto.

Cada acto improvisado, que dado lo que provoca, parece premeditado. Como urdido previamente. La consecución de algun designio, que aunque incierto, yo se muy bien cuál es, el fin último. Lo que los astrónomos llamarían el cénit.

Ahora es igual cúando y cómo sea, ahora lo que importa es que siga fluyendo, que ese hilo, pequeño pero incesante, siga discurriendo como alentado por ánimas que saben muy bien el devenir que alcanzará.

Puede ser un acto de imaginación, de creación mental, de hecho lo es. Pero siempre sustentado en lo que ya he vivido, en lo que sentí y pude comprobar tras un periodo, quizás mas corto pero igual de yermo que el que me precede ahora.

Así que nada me frena al pensarlo, nada me para en seguir por ese cauce, en seguir dejándome llevar por la corriente que yo mismo he provocado y que en parte gracias a la Brisa continúa rivera abajo. Es más me anima a seguir, este mismo hecho me da fuerza y vitalidad para todo lo demás. Sé que soy un hombre fácilmente ilusionable, pero no lo veo en absoluto como un aspecto negativo de mi, sino como algo que me da alegría y ganas de seguir siéndolo.

Continua el agua, continuan esas ánimas alentando mis deseos, continua su sonrisa viniendo a mis ojos. Esa sonrisa que respondió a la primera pregunta, esa sonrisa que hizo surgir la pregunta, no es ni más ni menos que el génesis de mucho.

Continua el agua, déjala fluir le dijeron. Y siguió fluyendo, que como el abuelo dijo al joven niño. Aún queda mucho camino y seguiremos caminando junto al rio. Ya beberás mas tarde...

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tweets por @sergiovlb