Sin aviso previo, sin premeditación, cosa que para él solía ser importante. Cada palabra, cada acto e incluso cada caricia tenía una idea precedente que había sido tenido en cuenta, analizada y valorada con gran mesura.
Pero esta vez no, simplmente actuó. Nada de pensamientos previos y nada de trazas previas, no más la experiencia fluyó por sus dedos.
Tras hablar de lo que no importaba a nadie, habló de él, de su vida, de los cambios y de su sonrisa. Porque eso era una de las cosas que estaban escritas con gruesa pluma en el principio de su lista. Por importante y por necesaria, por motor y por precursor de todo lo que le hacía disfrutar, no era consecuencia sino causa y eso ya es un gran dato.
Lo primero fue una discusión, una desevenencia y varios cambios de parecer. Sorprendente pero inevitable, tanto uno como otro lo veían venir. Pero quizás él acariciaba con mas detenimiento los pros que los contras... Como consecuencia, fue a dar el paso, no sin arte sin comprobar que había piedra en la que saltar. Esa piedra era ocre, tostada, color trigo, casi rubia. Ese color sumado a la presencia del otro, fue lo necesario para saltar. Que dulce concatenación de ocurrencias, quién iba a decir que el eminente filólogo tendría unos huéspedes tan especiales. Dicho esto, dado el salto...
Tras el salto solo quedaba aterrizar, y bien aún no ha aterrizado pero él sabe que lo esperan. Lo sabe de buena tinta, él se fia de sus experiencias y sus sentidos, ha visto lo que seguirá viendo. Ha visto algo que le ha dicho: "sí, adelante". Y ese sentimiento le ha servido para continuar explorando un terreno al que alguna vez tuvo acceso pero que por una u otra razón que ahora nublarían estas palabras no exploró. Entre una cosa y otra aterrizó...
Tras el aterrizaje, hizo cuanto quiso y siguió su camino. Su camino dio a parar al mar, por tanto el barco se hizo necesario. Lo buscó, no le fue dificil, tan solo echar mano de una buena naviera que ya tenía cerca. Pasarela, despedida, barco y zarparon... Para ser veraz ese acontecimiento aún no se ha producido, así que cuando las florituras, las falsas sonrisas y los adornos rojos y dorados desaparezcan embarcarán en esta bonita empresa. Como todo viaje tiene sus riesgos pero ambos han decidido asumirlos, darse la mano y cruzar la dársena.
Tras cruzar la dársena...
No hay comentarios:
Publicar un comentario