El embarazo ha ido genial, no he perdido detalle de cada instante. Ha sido un parto caluroso pero lleno de buenas sensaciones, ha sido como volver al momento de la concepción, pero lleno de luz. Asomarte a aquel momento, pero sin las entretelas y los velos inseguros que tenía aquella ventana. Esa ventana que dejó entrar la luz, sin egoismos, sin miedo, sin dudas.
Ahora ya respira, sus pulmones toman el aire de cada lugar donde está. Ahora ya come solo, sus manitas sostienen, de hecho, las galletas que el presente le ofrece. Ahora ya camina, costó que se mantuviera erguido y firme. Ya da sus primeros pasos...
Es genial poder ver como su hermano, su abuelo, sus bisabuelos y todos sus pequeños amigos lo miran con una sonrisa. La sonrisa que brota cuando ves a un bebé intentando emitir sus primeras palabras, esa misma que florece cuando un pájaro se posa en tu escritorio y te guiña. Pero, todos estos no serían tan felices sin ellos, sin los que hicieron posible este alumbramiento, sus padres. ¡Vaya!, olvidé el nombre de su padre y de su madre.
A partir de ahora no organizaremos el tiempo por semanas, si no por meses. Ahora cumplirá meses y todo seguriá fluyendo. Es el momento de su bautizo, comienzan las dudas. ¿Qué nombre le ponemos? Voy a sugerir algunos, pero me gustaría no ser el único que aporte datos a esta idea...
Podríamos ponerle Manuel, así tendría entereza. Podría ser Amelia, con su fuerza interior. Sergio, por su determinación. O quizás Victor, así compartirían guardería de nuevo. Un nombre bonito es Alba, me recuerda al amanecer. Un nombre que no me desagrada es Laura, por sus múltiples acepciones. Quizás Anna, por su versatilidad. También me agrada Jesús, por la novedad. Es muy agradable el nombre de Javier, quizás en su vertiente más catalana. O Alejandro, si lo acortas no está nada mal. Y, ¿que os parece Marta? No sería la primera vez... que lo pienso. Hay muchos más nombres pero sin duda el que me parece más adecuado para este alumbramiento...es, Libertad.
- "Has mentido". Le dijo el nieto.
- "¿Por qué dices eso hijo mio?. Preguntó el abuelo
- " Tu si sabes el nombre de sus padres". Recriminó el niño
- " Vale, pero cuida tus formas. Mi memoria es como un óvalo que rueda cuesta abajo...". Reconoció.
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