viernes, 18 de mayo de 2012

36 semanas

   Hoy la música seguía sonando, nadie la paró. Seguía sonando pero más bajita, más flojita, a menos decibélios. En este momento no es necesaria la euforia, ahora toca abrir el pecho a golpe de recuerdo y sacar de sus duras entrañas la sensación que le llevó a tomar la decisión, esa decisión que se tomó justo antes de llegar a las Escaleras.

   La decisión era no olvidarlo, poner un dique de memoria para que aquella sensación no se viera inundada por el olvido. De hecho este es el dique, ahora se materializará en puntos sobre una pantalla la seca sensación.

   Formal, ajado, impertérrito, realista, enérgico y duro. Esta fue la progresión de la actitud que tomó al dirigirse a aquel niño, ese niño inocente que creía saberlo todo. El niño no era culpable, el niño era un niño y por tanto valiente, sobervio y egocéntrico, nada diferente de lo que todos fuimos... Pero la áctitud, no tenía nada que ver con la culpabilidad y por tanto tomó esa ascendencia en cuanto a su dureza.

   El motivo de aquella dureza era una lucha de poder, el mismo motivo de casi todas las mierdas que tenemos que soportar día a día. El maldito poder, el poder... El poder con el que todos queremos bailar el Vals de media noche, con el que todos queremos acostarnos, pero con el que nadie quiere levantarse. Por las mañanas preferimos otras cosas...

  El niño se sintió grande y quería demostrar su frágil fortaleza. Lo consiguió, tras las duras palabras, tras las realistas palabras, el niño no se vino abajo. Mantenía las cejas en su sitio y los labios en paralelo al techo de su habitación. Ni una lágrima, ni un mal gesto, solo negatividad y ansias de demostrar su frágil fortaleza. Como esto era una lucha de poder, las actitudes ascendieron con el tiempo hasta tornarse duras y atragantarse en las gargantas de los cuatro allí presentes, pero ninguno movió ficha. 

   Todos hablában, aunque ninguno escuchaba. Todos reprochaban actitudes, aunque ninguno fuera fiel a ellas. Todos daban lecciones moralistas, aunque ninguno moralizaba. ¿Está acaso capacitado un ladrón para dar lecciones de propiedad privada? o quizás, ¿está una prostituta capacitada para dar lecciones de castidad? o en último término, ¿está un suicida capacitado para dar lecciones de esperanza? Lo están, como el que más, pero su validez es otra cosa...

   Por eso, que el niño demostrara su frágil fortaleza siempre, era otra cosa... El niño se derrumbó, vió desaparecer mi dureza tras aquella puerta automática del ascensor. Se cerró la puerta y sus lacrimales se abrieron, comenzó a llorar, yo no lo ví, no me hizo falta verlo...

   Su madre se encargaría de asomarse al balcón, y con un gesto bastante descriptivo, me informó de la caída de aquel pequeño gigante. Un niño valiente, inteligente y que se conoce más de lo que muchos adultos desearían conocerse en su vida. Un niño, no más. No le hace falta más para ser tan grande...

   Y bien, ahora el recuerdo está intacto, mis sensaciones de aquel momento están vivas y mis ganas de enseñar a ese niño que la valentía se tiene que tener  en la cabeza, pero no se debe mostrar, aún están mas vivas. Ese niño no solo me ha dado dos cromos...

  Ese niño entre otras cosas, me ha hecho reflexionar que la Dureza, no está en  la intensidad de la voz, sino en la intensidad de las palabras, en unas duras ideas.

  Otro niño, esta vez, el nieto. No preguntó nada, ni siquiera se preguntó porqué la música ya no sonaba... Tan solo, volvió pulsar el botón, volvio a escuchar la música. Sonaba "En mi nueva vida" y como 36 semanas, son nueve meses en mi nueva vida, algo ha nacido...

miércoles, 9 de mayo de 2012

35 semanas!

   Desde que uno de los profesores comenzó explicando la Correlación entre variables, otro optó por mostrar las diferentes perspectivas de la Psicología social y el último se fué introduciendo en el mundo de las ondas cerebrales, los conceptos fueron calando entre el público. Publíco, no en el sentido de gente reunida en determinado lugar para asistir a un evento, si no en el sentido de vulgar y común... Porque eso es lo que había allí, gente común sin ansias de nada... meros espectadores. 
   Pero bueno, quién mierda era él para juzgar las ansias de aquella pobre gente o sus razones para estar alli. 
   Pues él era el mismo que mas tarde subió las escaleras. Y por ese simple hecho ya podía juzgarlos... 

- Unas escaleras... !pues vaya mérito!

   Pero no eran unas escaleras normales, eran las escaleras mágicas de las que muchos han oído hablar, por las que muchos querían subir. 
   Estas escaleras eran muy raras, porque eran una paradoja ascendente o descendente según como se miren. Pues desde abajo el iba, y al ir todo se volvía real, todo tornaba gris, pues la realidad era dura y nada benévola con su posición. Así que él hacía sus menesteres y volvía, pero al volver nada mejor le esperaba. Al venir, las cosas eran imaginarias, del color arcoiris, pues la imaginación era suave y muy sarcástica con su papel.
   Entonces que mierda de escalera es esta, si al subir las cosas son feas y al bajar irreales. ¿Que haría el pobre zagal? ¿Subir o bajar...?

El zagal subió... pero es que luego bajó... Por tanto se planteó si era mejor subir o bajar. Pero es que venía de tan arriba... que no le importaba si subía o si bajaba, pues para ese dilema lo importante no era el espacio... sino el tiempo.

   No solo las escaleras eran un lío, sino que los escalones también. Dondé pensaba que reposaba la oscuridad, las miradas soslayadas, los recelos y  las malas preguntas, no había mas que luz, miradas de complicidad, confianza y buenas respuestas! 

   Al final, todo lo solucionó con Dopamina, Serotonina, Catecolaminas, bastante gasto de ATP y una chispa de Vino dulce!!

sábado, 7 de abril de 2012

30 semanas y media...

    Por que no todo es completo, hay cosas que son mitades y sólo algunos saben como completar. No significa ser la misma mitad sino complementar lo ya existente.

   Con esto intentó justificar el diferente comienzo, bueno... fue el mismo comienzo pero de otra manera, al fin y al cabo diferente. Si no era igual, era distinto. Es obvio, ¿no?. Pero vaya, tanto a él, como al otro le gustaba eso. Plantearse las cosas para sus adentros, debatirse entre sus propias ideas y darle una vuelta de tuerca a todo. La gente no los entendía, ellos tampoco se dejaban entender, que más les daba la gente...

    Son tal para cual, son iguales, que no se engañen, son exáctamente iguales. Pero antes no lo sabían, se veían con cierta distancia, se fueron alejando en el espacio tan lentamente como el tiempo pasaba. Qué incoherencia parecía, pues en ese momento compartían pasta de dientes, un gran dato, aunque parezca nimio. Eso tambien les gustaba, las cosas nimias. Todo aquello que parecía insignificante a ojos de la gente, esa gente que obviaba detalles tan superfluos y que a estos dos les encantaban. Los detalles en una foto, los recuerdos redundantes, la alineación de los componentes del todo, las prisas por las estupideces y el poner la puntilla, esa era la especialidad de aquel par.

    Por parecerse, se parecían hasta en el gusto por lo grande. ¿Pero no era el gusto por las pequeñas cosas, los detalles? Si... pero entiéndelos, ya sabes que les gustaba darle la vuelta a las cosas, buscarle las segundas visiones, la otra cara.

    Bueno eso de lo grande era así por las mujeres, ellas eran grandes, en toda la amplitud del término. Mujeres con grandes personalidades, con fortaleza, con un buen cuerpo y férreos valores, ambos tenían la misma para mas inri. De hecho, loos dos disfrutaban de ella, cada uno a su manera pues eran dos partes de un todo, se complementaban, más ciertamente... no son iguales, nunca lo fueron. Pero con la distancia del presente y la cercanía del ahora, se valoran, se comprenden más y miradas que antes no llevaban nada, ahora dicen mucho más. Esas miradas ahora llevan sonrisas debajo, pensamientos positivos encima y toda una gran carga genética similar alrededor...

    Pero lo de la mujer, si la compartían, ¿por qué sería bonito? Sencillamente porque ambos la hacían reir... y no hay nada mas bonito...

- Abuelo... ¿en qué pensabas cuando empezaste a contarme esto?
- No lo sé, hijo mío.
- Y ahora, ¿de quién hablas?
- De ti y de los que calmaron tu sed, cuando aún no podías ir solo al rio...

lunes, 2 de abril de 2012

30 semanas!!

     Siempre comienza de la misma forma, y seguirá siendo así hasta que encuentre otra manera de comenzar. O no comienze...

     Porque la vida es dicotómica, la vida son decisiones y estas son ceros y unos, acción y reposo, si o no, correr el riesgo o mantener lo seguro. De hecho, la misma vida forma parte de una dicotomía superior, vida o muerte. No hay estado intermedio ni hay medias tintas en este aspecto. Pues así debería ser siempre, pero como precisamente existe esta dicotomía, a veces, no lo es! 

     Gracias a esto, supongo, existe la incertidumbre. Apostar al negro y esperar que salga el rojo, apostar al rojo y no saber que va a salir... Cuestiones azarosas, alejadas de simples casualidades son las que determinan esta incertidumbre. Pueden pasar mil y una cosas antes de que se tome la decisión correcta o incorrecta. Lo importante es que se tome... o que no se tome. Depende como lo mires, como lo sientas y como se esté sintiendo. Como decían, todo depende. 

     Y son tantas cosas de las que depende... o tan pocas. Pues solo son dos, ¿dos las cosas o dos de los que las cosas dependen? Mejor lo segundo, así... algo depende de él... 

- "Oh abuelo, ahora lo entiendo todo... pero lo que no me has revelado aún es la identidad de él."
- "Tranquilo pequeño mío... tu ya le conoces, pronto lo verás rio abajo. Cuando esa parte de río, toda esa agua, discurra hasta aquí".

lunes, 30 de enero de 2012

20 semanas...

        Dicen que no te han visto por aquí, que hace tiempo que no sabe de tí. Sin presión alguna siguió a lo suyo, ya sabía que iba a suscitar ese tipo de pensamientos. Es decir, vino preparado para ello. ¿Con qué..?

        Con lo más poderoso que tiene, aquello que pocas veces le falla, lo que intenta cuidar y que más de una vez lo ha sacado de un apuro. Sin duda su fiel compañera y desinteresada viajera. Por tanto comenzarón a invitarse a salir y ambos se mostraron muy compenetrados.

       La invitaba al baile y ella danzaba con los pasos adecuados, en una sincronía perfecta, sin desorden y con buen ritmo. La única disonancia venía impuesta desde fuera, él daba por echas cosas que ella no se atrevía a materializar. No por falta de ganas, ni por verguenza, ni si quiera por el qué dirán. Sino por evitar disputas que no traerían nada positivo...

       Dicho esto, le dijeron que  ya podía explicar el tiempo de su ausencia o por los menos el motivo. Miró para otro lado y continuó caminando... Me han escuchado, dijo para sí. Pero nadie me ha entendido, siempre estube pues nunca me fuí... ahora todo es igual, aunque distinto porque han cambiado muchas cosas que ya os explicaré. Lo más positvo es que ella parece entenderlo, aún es pronto. Pero parece que caminamos en el mismo sendero...

      Disfruta de tu día dijo el abuelo al nieto y a su amiga, que como esas cañas que viajan con el agua, todo es cuestión fluir...

viernes, 9 de diciembre de 2011

Catorce Semanas!

Sin aviso previo, sin premeditación, cosa que para él solía ser importante. Cada palabra, cada acto e incluso cada caricia tenía una idea precedente que había sido tenido en cuenta, analizada y valorada con gran mesura.
Pero esta vez no, simplmente actuó. Nada de pensamientos previos y nada de trazas previas, no más la experiencia fluyó por sus dedos.

Tras hablar de lo que no importaba a nadie, habló de él, de su vida, de los cambios y de su sonrisa. Porque eso era una de las cosas que estaban escritas con gruesa pluma en el principio de su lista. Por importante y por necesaria, por motor y por precursor de todo lo que le hacía disfrutar, no era consecuencia sino causa y eso ya es un gran dato.

Lo primero fue una discusión, una desevenencia y varios cambios de parecer. Sorprendente pero inevitable, tanto uno como otro lo veían venir. Pero quizás él acariciaba con mas detenimiento los pros que los contras... Como consecuencia, fue a dar el paso, no sin arte sin comprobar que había piedra en la que saltar. Esa piedra era ocre, tostada, color trigo, casi rubia. Ese color sumado a la presencia del otro, fue lo necesario para saltar. Que dulce concatenación de ocurrencias, quién iba a decir que el eminente filólogo tendría unos huéspedes tan especiales. Dicho esto, dado el salto...

Tras el salto solo quedaba aterrizar, y bien aún no ha aterrizado pero él sabe que lo esperan. Lo sabe de buena tinta, él se fia de sus experiencias y sus sentidos, ha visto lo que seguirá viendo. Ha visto algo que le ha dicho: "sí, adelante". Y ese sentimiento le ha servido para continuar explorando un terreno al que alguna vez tuvo acceso pero que por una u otra razón que ahora nublarían estas palabras no exploró. Entre una cosa y otra aterrizó...

Tras el aterrizaje, hizo cuanto quiso y siguió su camino. Su camino dio a parar al mar, por tanto el barco se hizo necesario. Lo buscó, no le fue dificil, tan solo echar mano de una buena naviera que ya tenía cerca. Pasarela, despedida, barco y zarparon... Para ser veraz ese acontecimiento aún no se ha producido, así que cuando las florituras, las falsas sonrisas y los adornos rojos y dorados desaparezcan embarcarán en esta bonita empresa. Como todo viaje tiene sus riesgos pero ambos han decidido asumirlos, darse la mano y cruzar la dársena.

Tras cruzar la dársena...

viernes, 18 de noviembre de 2011

Diez semanas!

Células epiteliales, algunas plumas, algunos restos, pero todos... sin vida. Ese fué su final y quizás como alguno dijo, el principio de otra cosa. Quizás su vida mística, quizás una reencarnación o simplemente para él, la muerte de una paloma.
La vida es simple, pero podemos complicarla a nuestro antojo, sin poner fin a la tuerca que hace que se complique podemos devanarnos los sesos hasta hacernos daño, pero bueno... siempre hay un termino medio en el que todo fluye.
Volviendo de nuevo, miró esos restos, como era costumbre desde que había hecho acto de presencia aquel grupo de jardineros, la paloma había desaparecido. Por tanto solo quedaba lo que dije al principio. Restos que nadie observaba, que pasaban desapercibidos, solo visibles para sus ojos. Mirados con una mezcla compuesta por curiosidad, desdén y algo de sentimiento místico. Sus pensamientos se centraron en este último punto. Sería verdad que la muerte de aquel ave columbiforme había coincidido con el cambio de etapa, con la llegada del barco a nuevo puerto... ¿sería verdad?, se pregúnto. Duraba aquél pensamiento aún en su cabeza cuando de repente, un par de metros delante de él, apareció otra paloma, ¡esta vez con vida!
Sorpendido ante aquello, intentó espantarla, podría ser para espantar con ella esos pensamientos místicos tan raros en él. Pero lo que mas le sorprendión no fue su presencia, ni los pensamientos, fué que el animal no voló. Se mantubo a su lado, como buscando compañia, como tratando de darle un mensaje, como con deseos de decirle: "Oye, piensa en ello. No abandones el misticismo".
Sin duda, consiguió su objetivo, la paloma dejó su mensaje. Hizo que mientras abría la metálica puerta pensara en ello. Cuando pulsó el botón del elevador algo le rondara por la cabeza y cuando volvió a girar la llave, esta vez en la puerta de madera... tambíen el pensamiento volvió. Algo se disipó de su cabeza cuando cortésmente saludó a Arbequín Grinpón y desapareció totalmente cuando abrió la pueta de la habitación.
Que contraste tan grande hubiere ocurrido cuando las ideas místicas hubieran topado con aquel lugar tan acogedor pero lleno de tanta carga sexual y frívola. Por tanto los pensamientos no pudieron entrar...
Ahí se quedaron, esperando, aletargados, sin molestar y sin ser molestados. Dispuesto a aparecer en la próxima incursión por la ciudad. Tal que así fué, lo acompañaron durante varios dias, haciéndole recordad a aquel tipo que le proporcionó aquella carga ascética. Se acordaba de él, de aquella llegada, de cómo podía transmitir sus pensamientos y así darle escape a todo aquello que rondaba su cabeza.
Pues bien, con las líneas que el escribió o mejor dicho que está escribiendo, sin duda les dió salida. Y no solo a ese concreto pensamiento sino a todo un cúmulo de ideas y formas de entender las cosas. Pues son ya diez, quizás un número con mucho significado par él, diez que hacen que se pueda resumir la estancia, siempre con un tono positivo, valorando cada instante vivido y dando gracias a todo lo agraciado. Como viene siendo de costumbre a todo lo aprendido y descubierto por meritos propios o con ayuda externa, pero al fin y al cabo descubierto...
Dejó de llover, pero el agua seguía fluyendo, volvió a mirar a su abuelo y sonrío. Esa sonrisa que solo entienden los abuelos, esa sonrisa que solo sale de un nieto. Esa sonrisa que el abuelo entendió como fruto de sus enseñanzas, esa sonrisa que quería decir suavemente: dejémosla correr, pronto la alcanzaremos.
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